Frutilos silvestres, frambuesas y violetas.

Rojo cereza de capa alta y pequeño ribete ocre anaranjado. Nariz de media intensidad con aromas de frutillos silvestres en confitura sobre notitas de violetas y caramelo de frambuesa bajo una pequeña sensación de acidez volátil que recuerda a la laca de uñas. Hay tostados, especiados, un aroma lejano que recuerda al pimiento verde ( piracina ) y una sensación fresca de eucalipto. En boca es un vino sápido, de media dimensión, con sabores de frutillos silvestres sobre leves notitas torrefactas y mentoladas que también salen por vía retronasal. En la evolución deja una sensación de cierto peso y volumen, de carácter frutal maduro pero dotado al mismo tiempo de una buena acidez, lo que también hace reafirmar a los taninos posando su leve nota astringente y tostada. Eran elaboraciones pioneras en España en la década de 1990, mucho más en Castilla La Mancha, donde fueron la punta de lanza de la apertura del mundo vitivinícola español a la libertad enológica y las variedades internacionales, creo que todo lo mejor de estas bodegas está por llegar. Imaginemos estos vinos tras 50 o 60 vendimias de experiencia, con viñedos más viejos ( el de este vino por ejemplo tenía 10 años ) y mejor adaptados. Todo esto unido a la clasificación de Vino de Pago puede darnos un interesante panorama de vinos - fincas que solo el futuro nos enseñará.

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