Impresionante caída en la copa, sereno y aristocrático, con buena formación de espuma y burbuja casi microscópica. El color amarillo dorado con reflejos ocres nos hace suponer que la oxidación haya podido mermar la frescura frutal de la pinot, mayoritaria, de la coupage...pero ah, sorpresa! La frescura está ahí, eso sí, acompañada de maderas finísimas que no hacen más que enriquecer un bouquet exquisito y de rara estructura...me recuerda a aquellos perfumes de principios del siglo XX, discretos y empolvados, pero de gran presencia. Frutos rojos, ligera vainilla, especias y boletus; la textura es corpórea, sedosa y glicérica, el posgusto largísimo y el placer inmenso. Acidez adecuada, aguantará unos añitos bien conservado, aunque empieza a ser un riesgo pensar en guardarlo. Todo un vinazo; conviene abrirlo y esperar un rato (incluso decantarlo con suavidad en un decantador abombado previamente enfriado)para que los aromas de reducción se evaporen. Toda una experiencia.
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