No tuve oportunidad de dejar nota con impresiones de cata el año pasado, cuando lo probé por última vez. Ahora, tras un año de guarda, este vino de Rafa Bernabé lo encuentro equilibrado y complejo, con notas frutales clásicas de las variedades que lo componen, apuntes minerales, aromas balsámicos y especiados. Intensidad olfativa: media (todo no puede ser sobresaliente); pero me gustó mucho su perfil aromático. En boca, sabroso, largo recorrido, resalta las notas detectados en nariz, especialmente las afrutadas... pero me gusta ese equilibrio tan especial; ¿quién diría que la base de este vino es la Monastrell? creo que las notas maduras y golosas de la Monastrell andan bien escondidas... se dejan notas pero no mucho...¡qué gran ensamblaje!, buen recorrido y postgusto medio. Disfrutable al 100 x 100.
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