Amarillo pálido con destellos verdosos. En nariz, perfectamente descrito por Ricard, con un carácter claramente floral, con aromas de intensidad media a azahar, donde las notas de anisadas complementan una nariz equilibrada, pero sin una excesiva profundidad. En boca se muestra sabroso, estructurado, seco y sin una untuosidad excesiva, bien compensada por su carácter cítrico, dejando un postgusto amargo delicioso y persistente. Más que interesante blanco del Languedoc.
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