Tenía curiosidad por probar este vino envasado tal que el lunes y que llegó a mis manos el miércoles, directamente de la solera.
En vista amarillo dorado, limpio aunque tenía la duda de si se presentaría la levadura en suspensión, que fué que no.
En nariz conincido con Pedro algo huraña aunque los aromas de frutos secos como la almendra, y los salinos la hacen elegante. Femenina diría yo -a mi mujer que es de las que no le hacen gracia estos vinos le encantó-. De buen paso, pero sin exagerar la potencia alcohólica de sus 15º.
En boca se mostraba con un paso excelente, sutil, elegante, marcando una retronsal de avellana y mar.
Realmente excelente.
Lástima que sea tan complicado de conseguir.
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