Mudo se queda uno al probar este maravilloso elixir. Un vino de clase mundial, maltratado quizás por algun nuevo rico y algo mánido por culpa de 007. Huele elegante, a crema pastelera, mouse de limón, manzana, azucar quemado; es potente y expresivo, justo en todos sus matices, sin chillar, sin excesos, mutante y caprichoso. Sabe a gloria; fresco, ácido, con burbuja chispeante. Pese a sus 11 años sabe joven, con vida. Muy equilibrado en todas sus fases. Largo. Espectacular e inolvidable en el segundo cumpleaños de mi pequeño Oriol. Va por tí!
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