Bebido en restaurante, sin decantar, aunque dejándolo airear con un par de

Bebido en restaurante, sin decantar, aunque dejándolo airear con un par de copas sacadas durante media hora. Si tuviera que resumir la impresión de este vino sería potencia con control. El vino a la vista (color muy oscuro y graduación en etiqueta) asusta un poco. En nariz es muy potente, masivamente frutal, con falta de delineación por insuficiente desarrollo en botella (por eso resulta esencial darle mucha aireación ahora). Pero en boca sorprende por su equilibrio. Dentro de su enorme potencia frutal y carnosidad mantiene una cierta elegancia, una contención que se agradece y que deja una impresión global muy positiva. Será muy interesante ver cómo evoluciona esa potencia en 2-3 años porque ahora el vino aún es un enorme bebé. De momento impresión muy positiva a falta de ver hacia donde deriva ese dificil equilibrio que ahora mantiene en la cuerda floja entre la potencia y la elegancia.

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