Capa muy baja para este Pinot Noir de Rías Baixas.
Nariz de intensidad media, fresca, con fruta roja ácida y frutos del bosque y especias como pimienta negra pero bastante matizadas y un fondo mineral. Sin excesiva complejidad.
En boca manda la mineralidad salina. Entra fresco, fluído, con el tanino fino y acidez media. Persistencia media con posgusto muy especiado y ligeramente sulfuroso.
Muy ortodoxo, en el sentido de “borgoñón”, por diferencia con otros Pinot Noir españoles que he probado y que son más de estilo Nuevo Mundo. Sin gran complejidad, aunque quizá no se le puede pedir tanto a un 2024.
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