Deliciosa nariz de buena intensidad, muy fresca, con mineralidad (tiza, piedra seca) y cítricos compitiendo por la atención. También aromas de cera, fruta blanca, membrillo y notas florales. Hay recuerdos de la crianza pero muy en segundo plano. La crianza en madera es larga pero no he encontrado datos sobre el porcentaje de barrica nueva/usada, que no debe ser muy alto. Termina la crianza en una combinación de inox y tinajas de gres.
En boca entra con cuerpo medio, ligeramente untuoso, y acidez “chenin”, crujiente y vertical. Persistencia larga, muy larga, con final marcadamente mineral y cítrico.
Me ha gustado más que el 2016 que caté hace año y medio. El 2016 tenía la ventaja de la edad en evolución y matices, era un vino más amplio y maduro. Este 2021 es más fresco, mineral y tenso.
Probablemente gane complejidad con más botella, pero no me gustaría perder esta tensión y frescura del momento actual.
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