Desde la apertura se percibe una nariz muy seria, no exagerada en intensidad, pero sí muy elegante y compleja. Fruta negra y roja (ciruela, cereza) acompañada de cacaos, cedro, tabaco, mucho balsámico, aromas florales y especias como la pimienta. Muy variada y equilibrada.
En boca entra con cuerpo medio y con muy buena acidez que le da un frescor que no esperaba. También destaca la mineralidad, casi salina. Con buena persistencia y un final especiado, muy sabroso y con un punto sutil de amargor.
No es tan ligero y especiado como algunos Borgoñas que he probado. Pero también dista mucho de los Pinots californianos que llaman “crowd-pleasers” por su golosura y cremosidad. Diría que incluso es menos extraído que algunos del estilo de Robert Chevillon, por ejemplo. Incluso el contenido alcohólico (13.5º) es más francés que americano.
Sin duda uno de los mejores Pinot Noir americanos (el mejor?) que he bebido.
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