Sara Pérez recupera con este vino una tradición del Priorat que estaba olvidada, uvas tintas sin maceración con las pieles, pisado de las uvas durante dos horas para conseguir ese color.
En conjunto se trata de un vino con mucha frescura, incluso en los primeros compases muestra como un recuerdo de carbonico que pronto desaparece. Notas de fruta roja, especias y citricos y un toque de oxidación que gusta.
Es un vino sencillo, aunque se agradece ese frescor .
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