Recuerdo haber catado un 2017 de este vino y quedar con la sensación que todavía tenía mucha vida y que la crianza estaba muy marcada. Este 2015 es más disfrutable, está más asequible. Con sensaciones de amielados y flores blancas secas, la fruta nos lleva a la fruta con hueso como el melocotón y el albaricoque , flor de manzanilla y herbáceos, frutos secos tostados.
E n boca es graso, tiene potencia, mucha intensidad. Con la acidez equilibrando el conjunto y el poderío del alcohol, los recuerdos de flor de manzanilla se hacen más evidentes, así como los frutos secos y los tostados de la crianza. Supongo que al ser mágnum la evolución a sido más lenta y le fue bien.
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