Mi segunda y última botella de este Les Longeays 2019 y cata muy consistente con la de hace un año.
En nariz, aunque con intensidad moderada, da muy buena variedad aromática dominada por la fruta cítrica y de hueso amarilla, la mineralidad y las especias como la nuez moscada. También aromas florales y un toque yodado o salino.
En boca es muy amplio y fresco, con una acidez chispeante y discreta pero que lo inunda todo. Y la persistencia, lo mejor, con un final salino y deliciosamente herbáceo.
Ya he conseguido alguna botella de las gamas superiores de Desjourneys, pero a esas creo que les daré un poquito más de tiempo. A juzgar por este Longeays, que es como de nivel intermedio, las superiores más que prometen.
Y la RCP me parece aún mejor que me pareció hace un año. Lo único malo es que no es fácil de encontrar.
Nariz relativamente tímida a la apertura. Con mucha mineralidad (piedra seca), fruta de hueso y con mucha especia dulce como la nuez moscada o el clavo. Elegante. Por algún comentario que había leído que comparaba a Fabien Duperray (el enólogo de Jules Desjourneys) con Jean-Marie Guffens-Heynen esperaba encontrar algo de reducción, de aromas a fósforo o cerilla pero no estan ahí. Más bien una nariz de Chardonnay muy clásica. Tampoco llegan “golosuras” estilo americano. Gana intensidad aromática en días posteriores.
En boca es mucho más llamativo. Fresco y ligero, con estupenda acidez “crispy” y regusto cítrico (limón). Muy amplio en boca y persistencia muy larga confirmando la mineralidad en el posgusto.
Vinazo y a razonable RCP. Me quedo con muchas ganas de catar sus gamas superiores.
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