Segunda y última botella de este Quilceda Creek Cabernet Sauvignon 2008. La bebo en un momento de tiempo más “fresco” que la anterior, que por el calor ambiente me pareció que no era el mejor momento para la cata.
En nariz emociona por exuberante. Junto a la fruta negra madura hay mucha especia dulce procedente de la barrica (que habrá a quien no guste, porque la madera sigue presente aunque como buena acompañante, no como protagonista) vainilla, clavo, y también coco, cacaos, café, balsámicos, cueros y notas florales.
En boca es untuoso y muy sedoso y aquí destaca el retrogusto de coco. No me llega la punta de calidez que me llegaba a finales de junio del año pasado, así que concluyo que este es un vino “de invierno”. Acidez moderada. Final muy largo con posgusto frutal y especiado con el coco bien presente.
Delicioso pero probablemente a la baja, así que me alegro de haberla abierto.
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