Dorado intenso ligeramente evolucionado, limpio y brillante.
Tras siete horas de aire el vino es un espectáculo en nariz. Intenso, complejo y realmente embriagador. Predominan las notas de manzana asada, los toques cítricos, alguna nota inconfundible de hidrocarburos (queroseno), especias dulces, orejones, miel y todo eso bajo un fondo ligeramente mineral y encantador.
En boca es un prodigio de equilibrio entre dulzor y acidez. El primero está ya domado e integrado y se presenta en un grado justo y la segunda es rectilínea y está perfectamente definida. Resulta graso y potente en el paso y el final es largo y persistente dejando notas cítricas y minerales. Una delicia llena de matices.
He probado este vino en numerosas ocasiones y cada vez me gusta más. Está en plena madurez y todavía tiene cuerda para rato. Impresionante vino. Y lo mejor es el precio, poco más de 30 euros. Aprovechemos que todavía quedan algunas botellas. Todo un lujo razonable.
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