Color cereza picota intenso, capa alta, lágrima densa.
En nariz muy expresivo e intenso, despliega notas de fruta roja y negra madura, así como notas de crianza, cuero, ahumados, mentolados, especiados, vainilla, fondo licoroso y goloso, sutil punto herbáceo, corte clásico y elegante.
Amplia entrada en boca, con sólido cuerpo y volumen, tanino suave y bien integrado, goloso, a la vez que se equilibra con una acidez todavía presente, envolvente, con un final balsámico, largo, persistente y que te invitar a seguir disfrutándolo.
Recatado en visita a bodega el 20 de octubre, reafirmo mis primeras sensaciones, y creo que es un vino que todavía le queda mucha vida y seguirá creciendo en botella.
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