Las uvas menores de Piamonte suelen dar vinos menores. Satisfactorios, pero no mucho más. Con alguna excepción, por supuesto. Generalmente me parecen vinos aguados y con algún verdor. Con alguna excepción, insisto. Lo curioso es que los sigo comprando, porque leo en las etiquetas nombres como los de Giacomo Conterno, Bartolo Mascarello o Bruno Giacosa y me puede la irracionalidad. En el caso que hoy nos ocupa, una Roagna dolcetto, productor que en su gama de barbarescos ha multiplicado sus precios por tres en los últimos años, hablamos de un tinto con una nariz muy bonita (floral y frutal, sobre todo), con un sensual color picota claro, pero con una boca fallida. Corta, que se queda plana al poco rato y acuosa. Pues eso, que si tienen pasta, no experimenten con hermanos pequeños en esta zona y vayan a lo seguro.