Después de haberle dado unos años de botella re-comienzo a beber este Las Sabias 2017, un Toro que sólo con los 16 grados que anuncia en su etiqueta ya asusta.
Pero como bien recordaba, es sólo eso: un susto. Porque la realidad es muy diferente, aunque cueste explicarla.
Esto es un Toro "bordelés", vocación de Antony Terryn que da a sus vinos un toque de elegancia y sutileza que le aparta de otros Toros más tradicionales, más típicos.
La nariz apabulla con fruta negra y especias, cacao, tostados, tabaco, incluso lácticos. Cuando sube de temperatura (estamos en julio, en Madrid, así que lo saco de la nevera a 16-18 celsius pero inevitablemente acaba por encima de lo recomendable al final de la copa) sí se nota en nariz ese picor alcohólico. Menos llamativo que lo que correspondería a los 16 grados alcohólicos, pero con el vino ya calentito no hay quien lo oculte.
En boca entra denso y suave, todavía tánico y con cierta acidez. Y con un amargor que me hace recordar a algunos Cabernet jóvenes, pero amargor agradable, elegante, como el vino en su conjunto. . El retrogusto me trae también fruta roja, por si faltaba algo, y vuelve el cacao.
Este vinazo se pudo comprar a precios escandalosamente buenos durante la pandemia. Ahora, a 21 euros, me sigue pareciendo una buena RCP para tanta elegancia.
Está listo para consumo, aunque ciertamente no le va a pasar nada malo durante los próximos tres o cuatro años.
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