Vino elaborado por Jérôme Bougnaud que sorprendió por los años 2000 con su sorprendente Quinta Sardonia. El vino se presenta en una botella borgoñona que está vestida con elegancia y sencillez. Corcho de gran calidad, muy largo, indicando la añada y la marca del vino. La cara que ha estado en contacto con el vino está muy tintada.
A la vista un color rojo picota de capa alta. Muy limpio y brillante. Con una abundante, gruesa y lenta lágrima por su deslizamiento por el cáliz de copa y al que débilmente tinta. Ribete granatoso y con muy débiles notas teja.
En nariz abuntántes frutas rojas y negras en sazón. ¿La madera de su crianza?, pues sin notarse. Mandan sus frescas frutas rojas.
En boca es opulento, con mucho volumen, elegante, potente, muy frutal, equilibrado y sin notarse sus 15º y. Mineral, seco, con los taninos domándose y manteniendo una fresca acidez que le dará larga vida y que ahora te invita a un glotón beber. Opulento, elegante, potente y frutal paso de boca. Es un vino muy largo. Me da una permanencia de 3,30 minutos. Sin duda un gran vino.
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