Vino Palo Blanco 2018: Pirotecnia vinícola


Dorado. Limpio y brillante.

El primer y el segundo día, aparte de los cítricos y los herbáceos, los toques minerales (cerillas, sulfuroso, sal, arrecife...) dominan prácticamente esta fase. Es a partir del tercero cuando despunta alguna otra nota floral (aunque de una manera tenue), especiada (pimienta negra) y frutal (manzana verde y melocotón).

En boca lo que más destaca es su verticalidad, su acidez y su austeridad. Exento casi de alcohol y seguramente de madera (desconocemos si la lleva, pero apostamos porque no), se nos muestra tan, tan apretado que podríamos decir que rasga las encías.

Final cortante.

Las piedras en todas las variantes posibles: yodo, fósforo, pólvora... Un vino pirotécnico y muy especial. Estoy seguro de que podrá evolucionar bien en botella, aunque no sé hacia dónde.
 

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