No es el mejor Pingus que he probado a pesar de los 98 puntos otorgados por Robert Parker y haber obtenido la añada calificación de excelente. Claro que tambien depende bajo un punto de vista objetivo, la subjetividad que da origen a la puntuación, aunque no se trata ni mucho menos de un vino corriente.
Presenta un color picota muy cubierto, de buena capa y aromas de buena intensidad y elegantes, con frutos rojos maduros, notas de balsámicos, finos tostados, toffes, espécias como clavo, canela, vainilla, y un fondo de humedad.
En boca resulta agradable, de medio cuerpo, sabroso y elegante, equilibrado, redondo, buen ensamblaje fruta y madera, con un notable final.
No defrauda pero tampoco me ha emocionado.
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