Por la fecha, y tras siete años de crianza (supongo que hasta 1983), parece una pieza de coleccionista. Sin duda es curioso.
Presenta color cobrizo claro.
Nariz muy intensa, en que se aprecia mermelada de naranja amarga, entre otros cítricos, y también tostados, cera y mieles, y humedad.
En boca resulta muy peculiar. Está bien vivo y deja sensación a fruta desecada, a oxidación muy agradable, a paso del tiempo bien llevado. Es amargoso, más bien seco y de posgusto duradero.
De los blancos catados, este es el más viejuno de todos.
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