Un amontillado, como siempre en este equipo de Navazos, extraordinario, tomado en la Vinacoteca y según me dijeron de unas sacas procedente de un lugar destacado de la sala de Banderas, en las históricas bodegas Hijos de Rainera Pérez Marín de la calle Misericordia, en Sanlúcar de Barrameda. Un sitio especial que alberga en su mayor parte elegantes amontillados manzanilleros. Casi todo el tonel se ha embotellado en esta edición, saca de septiembre de 2016. Color amarillo dorado. Aromas a granos de mostaza, recuerdos de roble y turba en una nariz muy fina. En boca, es fino, sabroso y muy fino. Un amontillado largo y complejo. Muy rico.
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