Tánico pese a su edad.

Bien en nariz, con mineralidad (piedra seca), monte bajo, fruta negra y notas florales. Aunque la intensidad es sólo media en comparación con otros vinos de Toro.

Lo que es más sorprendente es lo tánico que está pese a sus 12 años en botella. Todavía algo astringente aunque también sabroso. El final no es demasiado largo con posgusto mineral algo interferido por la astringencia.

Eso sí, debe haber mejorado en botella desde las reseñas anteriores porque aún con aristas no es un mal vino.

Me queda otra botella: por curiosidad le voy a dar 3-5 años más para ver si el tanino acaba domándose.

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Personalizar
Rechazar todas
Aceptar