Nariz frutal, limpia, con recuerdos herbáceos y de balsámicos (eucalipto) y un curioso toque de punta de lápiz. En boca tiene ese ataque típico del terruño del valle de Guadalupe: voluptuoso y golosón en medio de fruta madura, especias suaves y tabaco rubio muy marcado. Un excelente valor, pese a que en Holanda está más caro que en México. Típico de este mundo globalizado y enfermo.
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