En una región dedicada al vino blanco, Paul Achs apuesta por vinos tintos de calidad, elaborados según los preceptos de la biodinámica, procedentes de uvas autóctonas : la Saint-Laurent no es una variedad mundialmente famosa pero, bien vinificada, puede rivalizar con la pinot noir.
De color rubí claro, muy parecido a un delicioso Côtes-de-Beaune, exhala un aroma agudo, penetrante pero delicado, en el que destacan notas florales que recuerdan a la peonía y a la rosa mosqueta : luego aparecen toques frutales como zumo de guindas y compota especiada de frambuesas. En boca es fresco, ligero, goloso - con una perfecta trama ácida - recto e incisivo pero voluptuoso. A medida que se airea, gana en volumen y complejidad de tal modo que enriquece su paleta gustativa : tiene como telón de fondo los arándanos rojos pero hay también algo de bayas de saúco y un vago recuerdo de lomo de bellota. Listo para tomar ahora - bastará con abrir la botella con suficiente antelación - puede mejorar con años de guarda como casi la totalidad de los tintos de Austria.
Embotellado con tapón de rosca de aluminio, evolucionará muy despacio pero conservará largo tiempo el encanto de su juventud : la añada 2015 ha sido catalogada como muy buena, similar a la del 2006. Para los ignorantes empedernidos, una excelente iniciación a la filosofía del vino austriaco. ( PVP : 14,90 € )
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