Autenticidad provenzal ...

          Los verdaderos rosados de Provenza - los que mejoran con el tiempo - se cuentan con los dedos de una mano : Château Simone, Château de Bellet " Baron G ", Domaine de Terrebrune, Château de Pibarnon y el afamado Château Pradeaux, elaborado en el más puro clasicismo con los mejores medios technológicos modernos.

           Después de siete u ocho años de reposo en nuestro botellero, ha evolucionado de tonos pálidos - rosa salmón - a tonos cálidos, un color de piel de cebolla. En nariz, destacan los aromas frutales - zumo de granada, duraznos en almíbar, jalea de sandía - y matices especiados - pimienta blanca, azafrán, jengibre - con una pizca mentolada. Es una fiesta olfativa que nos remite al aire saturado de perfumes de las tiendas de dulces árabes. Y sin embargo no se trata de rosado meloso, como los que se producen en la región de Anjou. En boca, el vino es goloso, redondo, glicérico pero muy seco y carnoso, nervudo y ágil, de gran finura, con recuerdos afrutados - grosella espinosa, kiwi dorado, pulpa de acerola - y ofrece un acabado brillante y nítido al final : toques amargos y salinos perfectamente integrados.

            No hay que aplicar recetas sencillas para lograr un resultado semejante - por ejemplo, la maceración carbónica o las levaduras de catálogo - porque los trabajos en el viñedo tienen prioridad : aquí, el rendimiento medio es muy bajo, del orden de 22 hl / ha, y el señor Portalis, descendiente de una ilustre familia, no escatima esfuerzos para cuidar el terruño. ( PVP : 13, 40 € )

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