Visual: amarillo dorado pálido pajizo, limpio, brillante y con buena lágrima. Muy bonito.
Nariz: de intensidad media a frutas tropicales (mango, papaya), algunos cítricos (cáscara de lima, zumo de limón), fruta blanca de hueso (melocotón y albaricoque), heno, flores blancas, hierba recién cortada, herbáceos de monte, ligeras especias y, con algo de temperatura, un ligero toque de anís. Bien en nariz con una intensidad razonable y una mejor complejidad (más complejo que intenso).
Boca: de bastante frescura en el ataque, aún se nota frescor y una buena acidez aunque sin punta alguna (todo bastante redondito en ese aspecto), de medio volumen, estructura media-baja, cuerpo medio para un blanco joven y algo de cremosidad y untuosidad en el paso por boca. Vino seco pero con reminiscencias dulzonas en el paso por boca. El final es de buena longitud con recuerdos amargosos-dulzones en retrogusto a fruta blanca, algunos cítricos, anís y herbáceos; en retronasal aparece más herbáceos y anís, albaricoque, fruta tropical y heno que lo redondean bastante bien.
Cuarta botella de este blanco joven de verdejo en el ecuador de su tercer año de vida (es decir, con 2 años y medio). Creo que está ahora mismo en plenitud entre frescura y madurez: conserva aún notas de fruta cítrica y tropical, cierta frescura pero, a la vez, es un poco más complejo que un verdejo con meses o un año de vida.
Me quedan 2 botellas a las que no creo que estire mucho más de un año en consumirlas (puede aguantar bien 1-2 años en un estado razonable, pero tampoco lo veo un vino para dejar mucho más tiempo evolucionar en botella).
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