De color amarillo dorado-viejo, con mayor sensación de vejez que el resto de vinos de la misma gama (64, 68, 70, 73). Destellos brillantes, ambarinos. Límpido, formando gruesas lágrimas.
Aromas de gran integridad, concentrado, frutoso y maduro. Abundan las notas de membrillo escarchado, corteza de limón, orejones, melón galia, miel de naranjo, con un fondo a sal marina (que no llega a ser yodado pero lo recuerda) y un deje casi vegetal perfumado a laurel y hoja de olivo, muy fino pero que va ganando en intensidad al ir respirando el vino. Van y vienen unas notas medicinales a hierbas aromáticas, té verde, tallo de manzanilla, almendras amargas y un elegantísimo acento de anises estrellados, infusión, clavo... Un blanco ordenado y elegante, dotado de una profusión de detalles de calidad poco habitual, con sensaciones de plena madurez.
En boca nos damos cuenta que estamos ante un vino necesitado de muchos años de guarda, todavía crudo y por hacerse. El blanco con el presente más complicado pero con más futuro de la casa. Hay de todo y en cantidad pero sin acabar de integrarse y con falta de orden. Potente acidez, toneladas de fruta madura, cítricos deslumbrantes, amielados, tostados, finos amargosos, una nota balsámica que lo envuelve todo y una despiedada sequedad que nos da cuenta de estar ante un tipo duro de verdad. Con 20 o 30 años más será un vino legendario. No queda otra que esperar!!!
Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2013/05/vina-tondonia-1981-blanco-gran-reserva.html
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