Color amarillo pajizo.
Nariz de intensidad media donde no encontrarías la variedad en cata a ciegas ni en cien años. La jerez, como se le llama la palomino en Galicia, da unas características muy diferentes al Sur, por lo que estos vinos siempre son curiosos. La presencia de la fruta es marcada, incluso tiene algún apunte terpénico, floral, de fruta blanca madura...
En boca tiene una acidez correcta, un paso de cuerpo medio, fresco, con unos recuerdos ahora más claros a los vinos del Sur, pero salvando la distancia, pues aquí no hay crianza biológica.
No es un vino para catar, es un vino para beber fácilmente. Es fresco, además de refrescante, es fácil y disfrutable.
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