Cuando uno descorcha un Pesquera, siempre hay grandes expectativas. Bueno, esta botella no haría sentirse orgulloso al buen sr. Fernández. Las notas terrosas y minerales dominan la fruta, que por lo demás no tiene gran presencia, si bien tenemos ciruelas, cerezas y acompaña el roble. Final desdibujado, tanico y amargoso.
No quiero decir que sea un mal vino (";sólo hay malas botellas";), pero cuando pienso en el precio y en otros Pesqueras, me abruma la decepción.
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