Antes de poner mi nota de cata quiero hablar sobre su estilo. Creo que ha conseguido el objetivo de hacer un vino de calidad en Ribera del Duero, realizando una vinificación alejada de la más típica y esperada. Utilizan barricas de 500, el objetivo respetar los primarios y trabajan mucho las lías con el objetivo de dar durabilidad y complejidad. Por las notas de cata que veo que preceden a esta, siendo de la misma añada y con más de un año desde las anteriores veo que el vino tiene en esencia descriptores similares a los detectados en mi cata pero lo diferente es que ha crecido, y creo que mucho en este año y pico de evolución en botella.
De color cereza con matices violetas y capa media.
En nariz se muestra con media intensidad, domina la fruta roja, fresas y moras en su punto justo de maduración, balsámicos, regaliz de palo y un toque de vaina de vainilla.
En boca es fresco, suave y sabroso, el tanino es maduro, pulido. Hay equilibrio, alegría y elegancia.
Nos acompañan ahora unas notas de hierbas de monte y algo de monte bajo, de tierra y ligeros notas de tabaco de pipa y lácteos, pero nada que ver con el perfil láctico típico de los Riberas del Duero.
Finaliza manteniendo su recuerdo durante un buen rato.
Importante decir que después de hora y media desde que se abrió la botella ha mejorado, se mantiene muy vivo, me atrevo a decir que es un anticipo de lo que puede ser este vino con el paso de los años. Yo apuesto porque va a seguir creciendo.
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