Erguido, aguantando el envite de los años.

83% Cabernet Sauvignon / 17% Merlot. Al menos son las cantidades que figuran en la cotraetiqueta y que difieren algo con las de la ficha.
El primer vino mejicano que cae en mis manos y no podía ser de forma más seria y gratamente "evolucionada". Digo esto porque se podría decir que está en un glorioso declive o por lo menos descenso en su gráfico. Lo que deja ver claramente es que fué un vinazo y que a mi modo de entender lo sigue siendo.
En cuanto al color, el borde que nos ofrece es totalmente cobrizo ya, muy viejo, como el de un brandy, lágrima densa y dejando mucho poso, por lo que no solo hay que decantarlo sino filtrarlo, deja la botella impregnada.
Esos mismos rasgos de vejez los ofrece en nariz, ahora bien, muy grandes, donde hay que unirle unas notas de café quemado y especias de su larga crianza, otras ligeras de grosella negra y unas presentes y perennes notas de trufa.
En boca dice menos, se le nota el paso del tiempo, pero no en balde, deja ver que seguro tuvo más cuerpo, ahora carente de excesos se muestra elegante, muy pulido, de postgusto especiado y algo ardiente que le asegura un digno final.

Finalizando la botella, que no es la 1ª en un corto tiempo, dudo si tiene declive o decadencia, o simplemente me estaba esperando, a veces el tiempo te dá estas cosas.

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