Si vuelvo a probar el mismo vino, casí un año más tarde, y procedente de una botella magnum.
Parece un acto de regresión en el que se mezclan los recuerdos de la anterior cata, pero prevaleciendo lo que hoy acontece y se confirma, un vino espléndido.
Me encanta como se desliza en el paladar ese tanino noble y agreste, pero carácter que marca las encías como si de terciopelo en bruto se tratase, todavía sin "peinar", directo en boca y franco, tiene gran persistencia, y el sabor de confitura de los frutillos negros son destacables y embriagadores, como si de bombones rellenos de licor bebiésemos.
Enhorabuena!!!
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