Clase mundial

Rojo rubí, ribete ligeramente atejado, capa media-baja.

Nariz con una intensidad media que desde un primer momento destila grandeza por la sucesión de capas que se perciben. Notas de flor seca, frutas muy maduras y en licor, trazas especiadas y de tabaco, aparecen ligeros toques fúngicos, humus, bosque umbrío, gamas terciarias de piel curtida y también de caza de pelo, con esos aromas animales. Un portento de profundidad y delicadeza.

En boca nos confirma esa portentosa nariz y resulta delicioso en todas sus fases, es un vino esférico donde nada y sobra y todo aporta, acidez todavía muy viva, paso noble, fino y redondo, final largo y profundo donde vuelven esas sensaciones de frutas maduras y especias, con un tanino perfectamente integrado y una finura de vino grande de verdad. Persistente.

Si en la anterior cata de Barolos viejos el de 1961 fue ya de nuestros preferidos por su elegancia, lo cierto es que este 55 le ha superado convirtiéndose en, no solo uno de los Barolos, sino en uno de los mejores vinos tintos que jamás hemos catado, elegancia abrumadora a la que añade una complejidad y una persistencia solo al alcance de los más grandes. Esta bodega fue sin duda histórica.

Recomendado por 1 usuario
  1. #1

    Gondorff

    Un productor tremendo, vinos inmensos este 55 y aquel 61. Y con carrete para aguantar unos años más.

    Un abrazo,

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