Casi 10 años después...

A la apertura, sin decantar, ofrece uma dominancia a pieles mojadas que deja paso posteriormente a maderas encoladas, piedras húmedas, jaras, ciruela, fruta negra y recuerdos de tofee. Evolución constante en las dos horas que nos duró la botella.
Picota de capa intensa, limpio y brillante.
En boca ofrece cuerpo que invita a pasearlo para poder recorrer todas sus posibilidades. Redondo, afinado y con una acidez que parece augurar aún vida por delante.
Corcho en perfectas condiciones.
Es una suerte que aún quede por ahí alguna botella de las 37.000 iniciales.

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