Ha evolucionado much tras dos años. Con mucha vida por delante todavía, se ha redondeado, integrado en sus tostados y cremas. No ha perdido potencia frutal, sorprende y deslumbra su persistencia olfativa tras varias horas. Ha perdido frescura frutal, pero gana profundidad, mostrando marcada acidez y a la vez matices licorosos incipientes. Debo decir que ahora me gusta menos que 2001 o 2004, tras 5 años, pero sigue siendo un gran vino sin duda
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