Jean-Louis y Anne Charmolüe - ex propietarios de Château Montrose - han cambiado de vida radicalmente dejando los viñedos contaminados de la tierra bordelesa para elaborar, en el corazón de los Alpilles, una amplia gama de vinos según los principios de la agricultura biodinámica. La Chapelle Romanin, aunque procede de cepas bastante jóvenes, lleva el sello de una pareja famosa que respeta tanto el suelo como la vid y aspira fuertamente a la pureza. De color berenjena, este tinto recuerda lejanamente a la garriga con su perfume marcadamente mediterráneo - compota de cerezas negras, laurel, tapenade, rocas calentadas por el sol - y sus sabores salvajes de hueso de aceituna, de mejorana y de pimienta del molino. Sin caer en los clichés, es un vino realmente atractivo y adictivo, muy goloso, sensual, juvenil, lleno de vida y de recursos, con taninos acariciantes, pero de fuerte personalidad, tan elegante, distinguido y ágil como un gato callejero : en suma, en las antípodas de los vinos domesticados, bastardeados, decadentes, condenados a muerte prematura y generadores de atroz aburrimiento. ( PVP : 14,50 € )