Descorche infame. La cápsula de plomo, pesada y cortante como un cuchillo, estaba adherida al cuello de la botella y formaba parte intrínseca del corcho creando una nueva materia desconocida (entre acero fundido y chocolate espeso). El resultado era un sellado perfecto; improbable pero del todo efectivo.
De color rubí marronoso de capa baja, ligeramente turbio con un granulado muy fino. Sensación de sobreoxidación y poca estabilidad de color. Reflejos cobrizos y anaranjados, sin brillo, con una gran cantidad de precipitado en la base de la botella. Borde atejado, amplísimo, sin diferencia respecto al menisco.
Al abrir encontramos un vino misterioso de registros inéditos: ferruginosos, sangre, yodados, azúcar caramelizado, arrope, pedernal, polvorilla... Se podría decir que está muy reducido, oxidado o que dominan los terciarios pero no es exactamente eso. Tiene una amalgama de tostados (chimenea, carbón vegetal) que va evolucionando a café quemado, flores secas, hierbas aromáticas, granos (hinojo, anises estrellados). Todo ello con un apunte a bálsamo y herbolario muy marcado. No se limpia, casi no cambia exceptuando un suave fondo térreo muy sugerente que nos trae la hojarasca, cáscaras de castaña, tierra húmeda y pupurrí de pimientas ahumadas. Gran personalidad y mucho encanto. Copa perfumadas durante días!!!
En boca se encuentra bordeando peligrosamente el límite de vida pero sin haber cruzado esa fina línea... Frágil, delgado, finísimo, de enorme redondez y un rastro de acidez que viene y desaparece adherida a un matiz térroso, mineral, especiado a más no poder.
Sesión de exequias de viejos Paternina sacados de un arcón lleno de tesoros del alquimista Etienne Labatut, regalado hace más de 60 años por doña María Luisa Olano, la gran gerente de Paternina sobre la que se asentó el mito de la bodega. Esta fue la tercera botella abierta de Cepa Borgoña: 1931, 1934 y 1933. Las dos primeras, a pesar de su buen aspecto y de contarse entre las grandes añadas de primera mitad de siglo, ya habían pasado a mejor vida. La tercera era ésta y afortunadamente la rescatamos de la UCI. Los viejos vinos de Federico Paternina tocan el cielo de Rioja.
Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2013/12/paternina-cepa-borgona-1933.html
A ver si saco tiempo y publico algunas fotos. En el arcón había de todo: cepa chablis 3º y 4º año, cepa rhin, alambrado especial, blanco gran reserva, monte haro dulce... Me ha sorprendido la potencia del gran reserva del 28, puro músculo después de tantos años, que hacía empequeñecer en vigor al resto de vinos de la casa. Y los blancos, por la ausencia de madera y la vitalidad. Está claro que la fama que gozaba Paternina en su momento era del todo merecida. Un saludo!!!!
En efecto, ese 28 de Paternina es uno de esos vinos que no olvidaré, de lo mejor que recuerdo de esa década junto con Riscal e Ygay 1925, tampoco es que haya tenido la suerte de probar mucho más pero esas tres botellas son de las que se quedan grabadas. Esperamos esas fotos…
Saludos,
Eugenio.
Yo de momento ninguno, los únicos vinos del Siglo XIX que he podido beber son de Oporto y Madeira. Hay muy poco, prácticamente se reduce a los prefiloxéricos de Marqués de Riscal, y casi imposible encontrarlos fuera de bodega, de vez en cuando abren alguna botella. José Contreras y Juancho Asenjo han tenido la fortuna de catar alguno de esos prefiloxéricos.
Saludos,
Eugenio.
Hola Brice!!!! En ese GR del 28 confluyen muchas de las virtudes de Paternina. Se trata de una de las épocas doradas de la bodega, quizás la mejor, quién sabe... Federico de Paternina Josué, el fundador, estaba aún a cargo de la empresa y a su lado contaba con Etienne Labatut, enólogo francés que imprimiría el estilo inconfundible de los vino de la casa. Además hubo una entrada importantísima de capital financiero que puso a la bodega a la cabeza de Rioja: compra de calados y edificios a las cooperativas locales, firma de contratos vitalicios con los mejores viñedos, creación de reservas de barricas (para largas crianzas, como el caso del GR 1928), etc. Vaya, que Paternina era la bodega que más crecía, más vendía y más dinero disponía.
1900-1901 es un año importante en Rioja por que supone la aparición de la filoxera y la destrucción del 70% del viñedo en poco más de 7 años. Además se perdieron los mercados de exportación coloniales en Cuba y Filipinas. Pero las fechas importantes serían de 1880 a 1890 que suponen el despegue de la zona por la demanda explosiva de rioja por parte de los franceses. En este periodo se fundaron las bodegas precursoras de las actuales pero con mayor vocación de exportación en forma de graneles, vino hechos, que de elaboración de grandes vinos. En España se quedo muy poca cosa de todo esto. Como decía Eugenio sobre todo hay vinos de Riscal y poco más... Tengo un conocido en Haro que guarda un número importante de botellas prefiloxéricas, muy raras, rarísimas, de marcas como: Blondeau, Sauvignon, Kruger, Labatut, Anglade, Leenhardt, o el mítico vino Moctezuma de Gómez Cruzado. Se trata de piezas de museo, de valor incalculable por que son testimonios de un periodo histórico. Beber este vino sería delictivo!!!
Un saludo!!!
pues ve preparando la cárcel, porque como pille uno de esos Moctezuma vaya que si me lo voy a beber (y que la jaula sea amplia, porque me se de otros cuantos delicuentes desalmados..) je je je
Aquí uno de los reos!!!!
Jajajajaja!!!! yo con ese Moctezuma también delinquiría. Con premeditación, alevosía, nocturnidad y sin espíritu de enmienda.
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