Curiosa de tan clásica me parece esta elaboración hoy en día, y más en nuestra vanguardista Valencia. Aunque por otra parte hay que decir que el perfil de esta bodega era otro antes de la llegada de sus nuevos inversores.
Dorado brillante con tonalidades ocres. Aroma no muy intenso, donde sobresale la madera de inicio, fruta desecada, hueso de melocotón seco, paja y cáscara de almendra. Mejor en boca, donde la fruta se muestra escarchada, soltando su azúcar, imperando sobre la acidez, y que sin duda es la que lo alarga y tira de él. No tiene la complejidad de algunas elaboraciones de su clon riojana, faltaría más por esos 2,5 €. pero te los recuerda e incluso llegas a fantasear con la copa en la mano. La macabeo deja con su crianza sus notas secas habidas y por haber.
Una de enero, dos de febrero, tres de marzo...
Y a mí que los vinos de torrevellisca ni fu ni fa. Aunque a decir verdad hace mil años que no pruebo nada de ellos. Y dices que está rico?
Yo no he probado practicamente nada, ni siquiera la línea nueva. Este en concreto me gusta por lo que describo en las dos últimas líneas lo mejor que puedo. Además, a mi es que la macabeo con esas notas secas me pone de siempre. Esa austeridad y aparente sencillez me gusta. Ahora bien, di cualquier cosa pero no que tiene demasiada madera, que eso me pone malo. Qué coño querremos si ha permanecido en ella un porrón de meses. Valga esto último como crítica en general cuando se abusa a la ligera de esa afirmación.
P.D. ¿Qué narices nos pasa, nano? yo tampoco te tengo fichado.
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