Falto de frescura

Picota de capa alta con ribete amoratado. Presenta numerosos precipitados en el fondo de la botella.

Nariz de mediana intensidad, dominada por aromas a fruta negra madura y violetas, que se ven acompañados de toques vegetales y una leve mineralidad.

En boca presenta cuerpo medio, tacto un tanto rústico, correcta acidez, poderosos taninos dulces y mucha fruta negra muy madura, que le aporta un toque goloso. Postgusto de media duración.

Su falta de frescura, unido a su golosidad, hacen que resulte quizás algo pesado. Esperaba encontrarme un vino de perfil atlántico, pero en esta añada al menos se aleja bastante de ese estilo.

Recomendado por 1 usuario
  1. #1

    Kintiman

    Esperemos que con la asesoría de Raúl Pérez empiecen a sacar el máximo potencial de la mencía cántabra, porque cada vez que he probado este vino adolece de lo mismo, sobremaduración y falta de equilibrio con la madera.

  2. #2

    Joseangel

    en respuesta a Kintiman
    Ver mensaje de Kintiman

    A ver si es verdad, pero quizás lo tienen algo más complicado que en otras zonas, pues tengo entendido que el viñedo es en su mayoría bastante joven. Compré 3 botellas en la propia bodega, pensando que podría gustarme, pero me parece que no voy a encontrar el momento de abrir las que me quedan.

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