Pura adicción.

Botella abierta y decantada con una hora de antelación.
De color amarillo pálido con reflejos dorados y lagrima de gran densidad.
En nariz se muestra muy sutil y delicado, apareciendo fruta amarilla madura, mieles, cítricos, notas florales y herbáceas, toques resinosos y un fondo muy mineral.
En boca es donde demuestra su gran potencial, con esa mezcla de acidez explosiva y dulzura controlada, postgusto de medio recorrido con recuerdos cítricos, amielados y final marcadamente mineral.
Un vino totalmente adictivo al que todavía le sentarán muy bien unos añitos de guarda.
Botella de 37,5cl

Recomendado por 2 usuarios
  1. #1

    Gastiola

    Eso tiene que estar rico pero que rico-rico.

  2. #2

    EuSaenz

    En efecto, los vinos del maestro Dönnhoff son altamente adictivos. Y los Hermanshöhle especialmente…

  3. #3

    Kintiman

    en respuesta a Gastiola
    Ver mensaje de Gastiola

    Este le coges tu y no te dura ni un asalto, jajaja.

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