Vino encerrado en la original y patentada botella de la familia Vivanco. Elegante etiqueta. Botella numerada con el 1101. Muy buén corcho.
A la vista se manifiesta de color rojo picota de doble capa y con, todavía, notas cardenalicias. Muy buena, densa y persistente lágrima que se desliza con lentitud por la copa.
Menisco granatoso y violaceo. Limpio y brillante. No está filtrado.
En nariz me huele a...¡Vino!, frutas rojas del bosque con una intensidad alta, madera francesa muy bién integrada, pimienta negra, algo de pimiento verde, tiza, frutas negras en sazón, eucalipto.
En boca corpulento, muy equilibrado, elegante, aterciopelado, llena plenamente la boca, sabroso, para nada alcohólico, madera imperceptible y muy integrada, balsámico, frutoso, carnoso, taninos domándose, con una elegante acidez que invita a beber y beber y que le dará unos años más de vida.
Es muy largo. Esplendido paso de boca. Es muy largo. Me da una permanencia de 3,30 minutos. Un gran vino que me recuerda mucho a los buenos Cabernet Sauvignon franceses. Gracias Rafael Vivanco por estas elaboraciones.
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