Nada se puede repetir bebiendo un Petrus. Nada. Todo sigue una historia. Si domina una vez la fruta seca y los
aceites cubriendo las violetas se descubre una vaga sensacion de cafe cuero y tabaco. Y volvemos a este toque
mineral al final de boca. Qué machada. Ninguno de estos vinos me ha dejado impasible, no puedo para de hablar.
De llevarme la copa a la nariz y dejar que mis sueños vayan por todas parte. Canela! qué cosa, compañero, te
quitas la piel y no tienes frio pero sigues desgarrandote como una fragil paloma. Vaya capa de menta y tabaco.
Diganme que no han cogido alguna vez unas trufas levantando la tierra y pringandose las manos. Esto es Petrus!!
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