Color rubí rojizo con ribete atejado, limpio y brillante, sin presencia de sedimento. El corcho ha salido de una, mojado solamente en su parte baja, sorprendente para un vino con esta edad.
Nariz clásica, de intensidad y complejidad medias, finamente terciaria (cuero viejo, duela envinada, hierbas de monte bajo)que complementan la fruta roja madurísima pero no licorosa y un fondo balsámico de gran frescura.
En boca está pulido, pero es sabroso y se mueve bien en boca, con una acidez notable y esos matices balsámicos de nuevo que refrescan el conjunto y lo dan vivacidad, cerezas,café en grano, pimienta verde, cuero y un ligero regusto terroso. Final persistente balsámico y especiado.
Carlos Serres es una bodega que se caracterizaba por elaborar unos vinos auténticamente "finos riojanos". Este Carlomagno 64 no tiene la fiereza del Viña Real ni la elegancia del Bosconia ni el equilibrio del Monte Real. No es el mejor en nada, ni por supuesto es el mejor en conjunto, pero es un vino placentero que se entrega de principio a fin.
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