En nariz es puro bálsamo, hay flores marchitas, ralladura de limón, bizcocho de naranja, pedernal, ligeros toques empirreumáticos,goma caliente ahumados, papilla de cítricos, fruta de hueso, mucho melocotón, toques tostados, frutos secos.
En boca sale la acidez, es puro cítrico, como masticar una lima, fresco, jugoso, pelín, pelín dulce, equilibrado, tenemos suerte, hay hierba buena, caramelo toffee, melisa. Que gozada de frescos de acidez natural, embelesa, ensalivas...
Es la segunda botella, mucha suerte hemos tenido 27 tacos y tan fresco, cae la botella hasta el final.
La verdad es que el criterio general, es el que describes. Y lo que nosotros sabemos es que un gran vino blanco, con el tiempo, lo único que sabe hacer, es crecer. Hasta ahora, de Rias Baixas he catado vinos con cinco a diez años y comprendes que el vino gana muchos enteros, pero lo del Santiago rompe todos los moldes. 10 grados, 27 años y una frescura que en pocos albariños actuales consigues tener. Un saludo.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.