Restaurante Central Bar by Ricard Camarena: Ruta de almuerzo: apuesta de calidad


Este año el tradicional encuentro gastronómico de la peña en verano tuvo unas premuras que no nos permitió pasar por el Central Bar. Así que, al acabar el verano, se imponía la dosis vacunal de recuerdo.

Sin cambios, más que en el personal, sin que ésto implique empeoramiento del servicio. A pesar de la hora tardía, la dificultad para encontrar un mínimo espacio sigue siendo muy alta, hasta el punto de perder clientes. También la hora tardía implica, a veces, perder opciones en la comanda porque se han acabado las novedades diarias que da el mercado (o la rotación de productos) o simplemente el aliciente para el repetidor habitual.

Dos para disfrutar del almuerzo de bocata, que no pudieron evitar que la diosa Gula apareciera y obligara a sobrepasar el propósito inicial. Si no hubiera aparecido, el bocata con la cerveza y el café hubieran sido 8-9€ por persona, en un rango similar de precio a otras opciones de esmorzarets aunque con más calidad en su producto y en su elaboración, con menos cantidad y mucha más incomodidad.

La comanda, con una cerveza de presión y una Radler, de los bocadillos hechos sobre un pan especialmente crujiente y de un tamaño algo menor de lo que quisieras:

. bocadillo Ricard Camarena: lomo, cebolla pochada, queso y salsa de mostaza. Un clásico de la casa y que se hace difícil de cambiar, salvo que el bocadillo del día te maraville.

. bocadillo Tonyineta: atún, aceitunas, tomate, huevo duro, cebolla y pimiento. Otro clásico del mundo del esmorzaret, que solo requiere buen producto, troceado pequeño y buen relleno.

Nos anuncian que solo queda una ración de un os d elos platos del día: sepionet en su tinta con puerros, y no podemos resistirnos, e hicimos bien porque estaban extraordinarios; una amplia ración para compartir entre dos, limpios por dentro y sucios (en su tinta) por fuera; muy recomendables.

Si despiertas al león, pasa lo que pasa, y hubo que añadir en el último momento, una ración de boquerones a la romana: abiertos por el centro (pero sin separar los lomos), limpios y desespinados, rebozados y fritos, quedando sin aceite y acompañados de un ligero alioli. Necesidad de un agua pequeña sin gas.

No pedimos cafés porque hubo retraso desde cocina con la ampliación del pedido (es muy conveniente pedirlo todo al principio) y ya la incomodidad de seguir compartiendo plato con el vecino, te hace querer salir y olvidarte de un café tranquilo de sobremesa; prefieres dejar sitio al que tienes a la espalda con cara de hambre (y pocos amigos).

Por cierto, es preferible almorzar y comprar luego, en lugar de entrar al mercado con hambre y comprar y sentante (con el carro a cuestas) con aún más hambre y almorzar. Compras más y almuerzas más, tanto que se convirtió en almuerzo/comida.

  1. #1

    Juaneuge

    Che que bo. Para mi el bocadillo canalla esta en el top. Morcilla desmenuzada con huevo revuelto y trzos de pimiento en salmuera. Ufffff

  2. #2

    Joan Thomas

    Vamos que os pusisteis las botas, eso si que es un buen esmorzaret by Ricard Camarena. Buen disfrute.
    Saludos

  3. #3

    Abreunvinito

    en respuesta a Juaneuge
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    Con ese puntito de picante en la morcilla.....
    Gran opción.
    Saludos

  4. #4

    Abreunvinito

    en respuesta a Joan Thomas
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    Llegamos con demasiada hambre...
    Saludos

  5. #5

    Aloof

    en respuesta a Abreunvinito
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    pareces un novato o te lo estas haciendo para justificar la "tragaldababeria".saludos makina.

  6. #6

    Abreunvinito

    en respuesta a Aloof
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    Fue la estricta realidad.
    Saludos

  7. #7

    Joan Thomas

    en respuesta a Abreunvinito
    Ver mensaje de Abreunvinito

    Es que sois unos hambrientos, jejeje
    Saludos

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