Restaurante Don Lisander en Madrid

Restaurante Don Lisander

7
Datos de Don Lisander
Precio Medio:
35 €
Valoración Media:
6.5 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
5.3 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Tradicional, Italiana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 25,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



7 Opiniones de Don Lisander

Tenía ganas de volver. Si no se reserva es imposible cenar un fin de semana, así que reservamos y cenamos sin problemas:

- Raivoli di zucca, amaretto e fichi: Muy buenos
- Triangoli di pera e noci: Muy buenos
- Pizza Tartufo: Para comerse 12!
- Tarta de limón: Bastante buena

Tomamos alguna cerveza, un par de copas de un vino tinto italiano (que no me gustó demasiado) y un par de copas de un correcto Enate.

Ahora que vivimos por la zona, estoy convencido que será uno de nuestros sitios de cabecera junto al TukTuk.

Servicio justito pero correcto.
Se come bastante bien y auténtico.
El precio que pongo es por persona

Desde que lo conocimos hace apenas año y medio, es nuestra tercera visita y merece una nueva ficha para confirmar que podemos hablar de uno de las mejores trattorias italianas de Madrid, sino el mejor.

Sin cambios en la sala ni en el servicio, aunque notamos más atención y simpatía.

Como detalle de la casa, un salmorejo muy cremoso y con buen sabor

Entrantes:

- Burrata pugliese: Tradicional queso de textura cremosa elaborado con leche de vaca y relleno de crema de leche procedente de Apulia. Presentado con un chorrito de aceite, rúcula fresca y pimienta negra junto a una salsa marinara (tomate, cebolla, ajo, albahaca y aceite de oliva) realmente rica. Lo pedimos con pan focaccia (¿?)de pasta muy fina y crujiente, realmente espectacular (la cobran a 4€ pero merece la pena). No sé, pero nos resultó una delicia tanta simplicidad.

- Spaghetti aglio, olio e peperoncino: Buen plato de pasta fresca con ajo, aceite, tomate cherry semi-seco napolitano, peperoncino (chile fresco), perejil y parmesano.

- Carbonara originale e del maleducato: Otro buen plato de spaguettis al “dente” elaborados con la salsa tradicional del Lazio: huevo fresco de corral, guanciale (careta de cerdo), queso parmesano, ajos, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra molida. Su sabor me resulta memorable.

Segundos:

- Calzone farcito: Popular pizza de masa cerrada y muy ligera, rellena de tomate, mozzarella, york, bacon, champiñón, aceitunas negras. Para nada pesada, aunque se echara en falta un poquito más de relleno.

- 4 stagione : Pizza con tomate, mozzarella, aceituna negra, york, bacon y champiñón. Ya se ha mencionado que aquí las pizzas son de masa muy, pero que muy fina y crujientes. Un clásico que sigue ilusionando a alguien como mi chaval y a algún adulto que otro.

- Carpaccio di bresaola: Pizza con tomate, mozzarella, bresaola (nuestra cecina de vaca), parmesano y rúcula fresca. Me resultó muy sencilla pero delicada. Esas generosas lascas de queso, la rúcula y las lonchas de vacuno se llevan de maravilla.

Postres:

- Tarta de limón: Postre elaborado montando tres capas de daditos crujientes de bizcocho, crema de limón y merengue. Por último, pasaron un soplete de cocina para marcar un poquito el merengue.

- Cannoli siciliani: Cañas tradicionales sicilianos de masa crujiente y rellenas de crema de queso ricotta y azúcar. Aquí se echa por encima un poco de crema de chantilly y polvo de chocolate.

Nos llamó la atención que ambos postres fueran preparados sobre la mesa y delante de nosotros. Resultaron más vistosos que deliciosos. Por ejemplo, la crema de ricotta me resultó con una textura algo harinosa que no me resultó agradable.

En cuanto a la carta de vinos, pocos cambios. Pedimos un joven pero agradable Feudo Montoni La Marza Nero d´Avola “N” 2013 (IGT Terre Siciliani), servido en copas no muy apropiadas y a temperatura correcta. Su fresca acidez acompañó perfectamente pasta y pizzas.

Precio total: 124.40.30€ (inc. IVA, servicio de pan a 1.00€ por persona, 1 caña doble a 3.40€, 2 botellas de agua de 1 litro a 3.65€ y la botella de vino a 21€).

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría un entrante, una pizza y postre, sin bebidas.

Paseo nocturno en solitario por la zona. Me apetece cenar y entro en Viavelez. Me dicen que está lleno. Pido una caña mientras miro en Google maps algún sitio de los que tengo guardados.

Desde el escaparate de Don Lisander veo un par de mesas libres. Genial!

Resumiendo, las pizzas están muy buenas. Pedí la de huevos de codorniz con trufa "blanca" y crema de camembert y estaba espectacular.

Luego pedí media pizza de butifara, hinojo, etc y me decepcionó un poco (algo salada y la butifarra regulera).

Cuando me apetezca pizza, volveré.

Decir que doblaron alguna mesa.

Para mí el local tiene encanto para lo que es.

La cerveza algo cara. Las pizzas bien de precio para ser Madrid (en italia sería un robo)

El maitre y las camareras correctas, pero acabo de leer que se pueden pedir pizzas mitad/mitad y cuando pregunté no me dieron esa opción. Mal detalle

Comida hoy en este buen italiano.Hay que decir que si no conoces el sitio francamente mirando la fachada pasarías de largo pero francamente la belleza esta en lo mas importante,sus platos.Sitio bullicioso hay que decir así que no apta si quieres una velada tranquila y viendo el ajetreo que tienen con el teléfono todo apunta que son de llenar el local día y noche.Pedimos de primero una provolone con una Focaccia tan fina y crujiente como sus masas de pizza.La Provolone normal,rica como suele esperarse y el toque lo daba un buen aceite de oliva italiano suave,aromático y ligeramente picante.No quisimos pedir mas para guardar a esas buenas pizzas.Mi mujer pidió una media vegetariana y media de cabra muy rica,yo pedí una media con trufa y huevo de codorniz donde pensaba que habría mas potencia en sabores pero estaba muy equilibrada y la otra media con Parmeggiano,aceite balsámico,cherris y rucola francamente sobre todo esta ultima con ese toque fresco y crujiente que daba la rucola.Por cierto,hubiera podido pedir una solo con ese magistral tomate que ponen que para mi es la estrella de las pizzas.Reconozco que me gustan las pizzas de masas finas pero esto ya es el culmen de la finura quizás a mi gusto demasiado.Para mi hija pedí unos Tagliateli con langostinos,cherris y calabacin donde la maestría corría a cargo de la buena cocción de la pasta y una salsa muy bien trabajada con las cascaras y las cabezas de los langostinos.Yo no pedí postre pero mi mujer pidió una Pannacotta con chocolate blanco riquísima de sabor y textura.No mire la carta de vinos ya que a mi mujer la gusta mucho el Moscato D'asti así que directamente pedí una botella de Pico Maccario servido en correctas copas.En conclusión un buen italiano con unos precios bastante correctos.

Detrás de una fachada que no invita a entrar, se esconde una trattoría joven y modesta en cuanto a decoración se refiere, al estilo de muchas en cualquier rincón de Italia, pero con una calidad y autenticidad a tener en cuenta. Lo llevan dos italianos, padre e hijo, con amplia experiencia en locales de este tipo en Italia. El padre es un experto pizzaiolo que borda las masas de pizza y la pasta fresca. Salón con unas 10 mesas algo juntas que nos resultó bulliciosa cuando se llenó. Decoración con fotos del cine clásico italiano o del Lago Como.

Carta centrada principalmente en los inevitables antipasti, pastas frescas, pizzas y risotti, aunque alguna que otra carne o pescado figure en la carta de forma discreta. Todas las pastas son caseras excepto los penne. Las pizzas están elaboradas con una masa de forma ovalada muy fina y crujiente, utilizando tomate natural casero y queso mozarella de verdad.

Servicio llevado por un joven maitre demasiado serio y por una camarera bastante más atenya, aunque algo despistadilla.

Como detalle de la casa, el maitre puso sobre la mesa, sin hacer ningún comentario, una especie de crema de queso fresco con pesto con unas rebanaditas de pan.

Comida para tres personas:

- 2 x Linguini al tartufo y funghi porcini con crema de champiñón y trufa negra, nata y parmesano. Magnífico plato de pasta, para nada pesada a pesar de la presencia de la nata. Aunque la salsa ya llevaba trufa, no pusieron mala cara cuando les pedimos que nos rallaran un poco más de trufa negra fresca por encima. Sabor y aroma a tope.

- Tagliatelle Pradera con aceite de trufa, trufa negra y foie. Muy similar al anterior pero con el componente del foie que le aportaba aún más contundencia al plato. Mi chaval pareció levitar.

- Pizza de Carpaccio de Bresaola con tomate, mozzarella, bresaola, pimienta, parmesano y rúcula fresca. Muy ligera por su masa tan fina y crujiente. Generosa en todos sus componentes.

- Pizza Tartufo con tomate, mozzarella, huevos de codorniz, crema de camembert y trufa negra. Quizás la mejor pizza que he comido hasta ahora: contrastes entre sus componentes muy conseguido. Bravo, bravo.

- Calzone Farcito: Relleno de tomate, mozarella, jamón dulce, bacon, champiñones y aceitunas negras. Buen calzone aunque, a mi modesto entender, a la masa le faltaba algún minuto más de horno; para mi mujer, estupenda.

- 1x Tiramisú: Un vaso con un tiramisú casero muy cremoso. Es uno de mis tres postres preferidos y no me defraudó por el equilibrio entre el suave mascarpone, esponjoso bizcocho, café y licor.

Sin detalles en la sobremesa.

En cuanto al servicio del vino, su oferta no es su punto fuerte. Dispone por supuesto de vinos nacionales de fácil rotación pero también de vinos italianos procedentes de varias regiones. No me decidí por ninguno y solo tomé dos copas de un vino tinto joven italiano servido en copas solo correctas y demasiado frío para mi gusto.

Precio total: 120.55€ (inc. IVA, cubierto a 1€, dos botellas de agua de litro a 3.65€, un refresco, una caña y las dos copas de vino).

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría comer en este local con IVA y servicio incluidos y sin bebidas.

Sencilla “trattoria” situada al principio de la calle Infanta Mercedes, decoración austera y mesas lo suficientemente cómodas con una correcta separación. Sábado a mediodía y local lleno, mucho ruido y buen ambiente.

Cocina casera y apetecible, con una carta clara y profunda, separada por tipos de platos, con largos apartados divididos en diferentes ensaladas, anti-pasto, pastas, entrantes, carnes, pescados y pizzas. Nos ponen un aperitivo (cobran 2€ por cubierto) de un riquísimo pesto con burrata servido en dos vasos. Comenzamos con un carpaccio de bresaola (11,9€), presentado sobre una tabla de madera, finísima la bresaola y de primera calidad, con sus lascas de un excelente parmesano y una buena lluvia de fresca rúcula por encima. Perfecto comienzo. De pasta pedimos unos linguini al tartufo y funghi porcini (14,9€) fantásticos, pasta fresca elaborada por ellos mismos al perfecto dente con una salsa de trufa negra y hongos realmente sabrosa y apetecible. Luego llegaron las pizzas, verdaderas estrellas del local y con fama de ser las mejores de Madrid. Pedimos dos pizzas combinadas (50% de cada una de un tipo), una de ellas con speck y gorgonzola por un lado y patatas chips con huevos de codorniz por otro y la segunda del propio carpaccio de bresaola por un lado y de queso de cabra por otro. A 12,9€ cada una. Buenísimas, la masa es ovalada, muy fina y crujiente, los ingredientes frescos y sabrosos y su verdadero secreto consiste en una soberbia salsa de tomate de sabor ligeramente ácido y penetrante. Sin duda las mejores que hemos probado, de auténtico vicio. Finalizamos con dos postres, por un lado el tiramisú (4,9€), presentado en vaso, cremoso y francamente bueno y el cannoli siciliano (4,9€) igualmente destacable, de textura crujiente por fuera y melosa por dentro.

Carta de vinos interesante, bien dimensionada y fácil de leer, con predominancia nacional pero con una buena representación extranjera, en especial de Francia y sobre todo de Italia, de donde disponemos de un buen número de referencias e incluso algunas de bastante prestigio. Precios variables, como siempre los vinos más baratos sufren mayor carga y los de gran prestigio en cambio casi no tienen recargo sobre precios de tienda. Pedimos un Chianti Rufina Nipozzano Riserva 2009 de Marchesi Frescobaldi (25€), muy en la línea de los vinos de este productor, vinos sin sorpresas que no fallan, bien elaborado y disfrutable en estos momentos. Lo único malo quizá las copas, simplemente correctas. Tras el postre, una excelente Grappa La Poderina (4,5€) de Nobile di Montepulciano y un limoncello casero de excelente factura, al que invitaron. Servicio de mesas sin sorpresas, bien, no destacando ni por lo bueno ni por lo malo, con amabilidad.

Así pues, las sensaciones que nos llevamos de la comida fueron francamente positivas, Don Lisander es desde luego el mejor restaurante italiano casero que conocemos en Madrid y en especial por las pizzas, realmente extraordinarias, además la carta de vinos es más que correcta y se está bien, informal pero serio, para disfrutar de una cocina de la que hay muchos locales pero pocos, muy pocos con este nivel. En cuanto a los precios al final la cosa se nos fue a 97 euros, lo cierto es que la RCP no nos pareció ni mucho menos mala pero al final te das cuenta de que esto de Madrid es una locura, ya que resulta prácticamente imposible comer bien con un vino decente por menos de 50 euros por persona, nos resulta curioso que todo el mundo que viene por aquí dice que come por 25-30 euros y la verdad que nos preguntamos qué es lo que comen. En cualquier caso comimos muy bien y con toda probabilidad volveremos, habrá que probar los risottos que tenían una pinta extraordinaria. Y las pizzas justifican el viaje. ¡Mamma mía, qué pizzas!

Cena en DON LISANDER, dos adultos y una peque, pedimos tres pizzas, una de speck y gorgonzola, otra denominada "fragola" (champiñón y cebolla confitada) y una de salchichas. No se si era porque teníamos mucha hambre pero nos parecieron las tres extraordinarias, seguimos pensando que son las mejores de Madrid. Con la masa crujiente, y bien cargadas de ingredientes. De postre, una bola de sorbete de frambuesa helado (sólo fruta, sin leche ni cosas raras, muy rica) y una tarta de chocolate negro con helado de turrón a compartir. Para beber un tinto de Toro crianza (Munia) por recomendación del dueño, servido a su temperatura en copas adecuadas. Fuimos sin reserva y cenamos de casualidad (llegamos pronto), pues el restaurante estaba lleno y con mesas esperando. La cuenta 61,55 euros en total. Buena relación calidad-precio que hará que sigamos repitiendo.

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