Restaurante Orio Valencia Centro en Valencia

Restaurante Orio Valencia Centro

8
Datos de Orio Valencia Centro
Precio Medio:
17 €
Valoración Media:
6.4 10
Servicio del vino:
5.4 10
Comida:
6.0 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
5.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



8 Opiniones de Orio Valencia Centro

De nuevo comida de trabajo que nos permiten usar la mesa del sótano que está sobre cristales encima de las ruinas de la antigua Valencia. Además la soledad permite realizar los comentarios del trabajo con más facilidad. No se ha resentido el servicio por estar apartados gracias a la profesionalidad del servicio q y que se facilitó por la poca presencia de gente en la barra y mesas.

Después de unas cervezas y un pincho de jamón en la barra, pasamos a la comida para seis tras un par de fallos.
Al centro y compartido:
. gildas: por cortesía de la casa. Buen aperitivo para inicira salivación.
. txistorra: buen producto y buen punto de plancha
. tortilla de bacalao: clásico del lugar, jugosa y sabrosa
. tortilla de anchoa: nueva versión que merece la pena conocer
. atún rojo a la brasa con pimiento de cristal: correcto
. anchoas con pan de cristal: de tamaño medio, buena calidad, buen aceite.

Principal a elegir:
. cochinillo Euskal txerria con alcachofas de Tudela: buena carne, bien hecha, buena ración.
Otras opciones que se elegieron todas con buena aceptación: entrecotte de vaca vieja, rape con una presentación como chuleta de carne y en buena ración, merluza de pincho a la donostiarra.

En postres:
. helado de yogur de oveja: interesante y diferente
. helado de coco: referenciado como normal
. tarta de manzana de sidra txalaka con helado de yogur de oveja presentada como una base de pizza

Para beber empezamos con un txacolí agradable Itsa Mendi 7, muy fresco; seguimos con un El de debajo de la escalera 2014 poco expresivo, como viejo para su edad con poca acidez y terminamos con Solabal 2012 que resultó mas joven y afrutado de lo que decía su añada. El agua era Lahoz.

Buenos cafés y sin prisa para terminar. La ventaja de que el local no cierra en la tarde.

Pues el siguiente paso era mesa de la muralla y cata de vinos en esa mesa en forma de trainera y que con esa máxima capacidad de 10 comensales (9 catadores más invitación). Máximas facilidades por parte del local colocando mesa preparada para la cata, y para la tarta de celebración de kataklub e incluso con regalo del cava (Júlia Bernet. Ingenius. Brut nature 2012) para la celebración. Un lujo, gracias a Rafa y su equipo.

Tras la cata ciega, cena pactado con pintxos:
3 frios:
. pulga de lomo asado con pimientos: un buen pan y buen relleno
. pimiento relleno txangurro: francamente bueno.
. ortinare: atún, crema de anchoa, puerro y pimiento: el mejor de todos

5 calientes:
. capritxos de la amona: hamburguesita con queso y pipirrada, muy bien la carne, horrible el pan que la sustenta, pasado de tostado haciéndolo amargo.
. morcilla alabesa: difícil de comer de bocado y se rompe al morder, por lo demás buena morcilla.
. bomba de patata butifarra y salsa all i oli: un punto pasado de picante para la media de los comensales
. tortilla de bacalao: sorprende a muchos el bacalao en tortilla pero está muy bueno; tan bueno que sería deseable mayor altura de la tortilla para disfrutar más.
. croqueta de gambas: bien sin más; quizás falta un poco de potencia ante la compañía de los otros pintxos, todos ellos contundentes.

El menú incluye la bebida (3 por persona) y nunca tuvimos sensación de que se contaran las mismas: se atendieron las peticiones de cerveza, vino (Etxeitia, un Rioja de 13º muy fácil), agua, limon... sin problemas. El menú es de 24€; el coste total subió 10€ más por el agua antes de le cena para la cata.
En la planta baja no se podía ni andar de lleno que estaba. En el sótano un cumpleaños sorpresa con música incluida nos permitió cenar con algo menos de intimidad pero con música de fondo.
El precio bien lo sé porque me tocaba pagar el de todos.
Algunas fotos de una katadora: http://katablok.blogspot.com.es/2015/03/vins-ailats.html

Tras la anterior visita y quedar enamorado de la mesa que hay sobre la muralla árabe, quedó la propuesta de una nueva opción: comer sin pintxos.
Cinco para comer (mesa con capacidad para 10) pero conseguimos convencer a Rafa, el encargado, y aunque es más incómodo de servicio por el sube y baja de la escalera, el sitio se convierte en un auténtico lujo estar sobre una superficie acristalada con el suelo de la Valencia antigua a tus pies y formando un recodo (el de la entrada antigua) con el resto de la muralla. Además la mesa tiene forma de una trainera que para algo es un local con ascendencia vasca.

Sobre la mesa unas rebanadas de pan artesano con harina molturada a la piedra, un aperitivo "gilda" consistente en una guindilla en vinagre con una pequeña anchoa y una aceituna rellena. Agua La Hoz que acabaron siendo tres botellas de medio litro y un par de cervezas de presión más dos copas de un txacoli Rezabal 2014 con solo 11º bien tirado para rebajar el punto carbónico.

La carta de vinos tintos tiene bastantes opciones de Riojas clasicotes (Predicador 30€, Marques de Murrieta reserva 26€ y hasta Contador 215€), 2 Malbec Argentinos de la propia casa madre (Sagardi) y 3 Navarros. También vinos por copas.
Aparte del txacolí, acompañamos con un malbec Uco Acero 2011 madurado 18 meses en depósitos de acero y otros 18 en botella, intenso y complicado de inicio.

La carta de comidas, pintxos aparte, hay platos de temporada: alcachofas. alubias, pochas...; bastante surtido de entrantes; en pesacdos: bacalao, merluza, chipirones y el de mercado hecho a la donostiarra; en carnes: rabo, callos, entrecotte de vaca vieja, cochinillo y costilla de cedo braseada.

Nuestro encargo:
Al centro y compartir:
. anchoas, de tamaño medio, sabrosas, bien limpias, con buen aceite.
. tortilla de bacalao (especialidad), jugosa, bien de relleno pero se quedó corta para compartir.
. alubias nuevas de Tolosa con sus sacramentos: es decir, con una fina capa de jamón y su morcilla. Bien de cocción y bien de fondo. me empeñé y acerté.
. tartar de atún x 2 (ya que el tamaño así lo aconseja para compartir) en trozos algo gruesos, bien de sabor, poco especiado.

De principales, mayoría para el pescado de mercado:
. besugo a la donostiarra x 2: sobre una cama de patatas a lo pobre, muy buenas de sabor y textura, medio besugo a la espalda que la ración de este día era algo pequeña pero suficiente.
. lubina a la donostiarra: referida como bien.
. dorada a la donostiarra: referida como correcta.
. entrecotte de vaca vieja con patata panadera: fileteado, buen punto y sabroso.

A los postres: cucharitas para todos y a compartir:
. Goxua (especialidad): un bizcocho con nata y crema tostada: menos denso de lo que suena.
. quesos vascos de oveja: Idiazábal de 6 meses de curación, Irati con 10 meses de curación, Celu Coloria (color del cielo) queso azul, Idiazábal de 24 meses de curación roto con leche fresca de oveja. El queso azul fue el que más gustó dentro de un buen tono general.
Acompañaban un par de mermeladas dulces y un muy destacable gelé de pimiento picante que maridó perfectamente con el queso azul y el roto con leche fresca.
. Trufas caseras: bien de dulces contrastadas con el amargor de chocolate intenso.

Unos buenos cafés y una cesta de nueces enteras para autoservicio fueron el punto y final. Esta vez no pagaba yo.

A los buenos comentarios de Hambrebuena que bien describe el local y que estaba bastante lleno en sus varias zonas de la planta baja, al menos, añadir algunas cuestiones:

Existe otra zona más en el local, quizás la mejor, pero que esté cerrada habitualmente y solo se abre para pequeños eventos como en el que estuve y que es un espacio que merece una visita pues puedes contemplar la muralla árabe de la ciudad incluso han puesto una plataforma de cristal para estar en una mesa para un máximo de 10-12 personas, con forma de tabla de surf, y comer sobre la propia muralla. El resto del espacio es diáfano con una barra que permite servir un coctail con espacio para hacer una proyección (como fue nuestro caso) e incluso puede que hasta un pequeño baile. Una mesa y una muralla, que merece una visita.

Evidentemente los pinchos fue preparados al instante y bajo comanda previa con lo que estaban muy muy en su punto tanto el pan como el producto. En este aspecto y pese a ser entre semana y para cenar, evitamos la situación dicha en algún comentario.

Sobre mesas altas y con servicio más que frecuente, rápido (a veces no habías acabado el anterior) e incluso repetitivo (porque fuimos menos de los previstos). Acompañaban cervezas y vinos (de la casa) aparte de agua y algún refresco.

Los pinchos:
. pastel de verduras con cebolla caramelizada
. chorizo a la sidra
. tortilla de patata con alioli
. huevo rayado con pasta de cangrejo
. paté de campaña con cebolla caramelizada
. croqueta de jamón

Son todos de buen tamaño, precisando más de un bocado; la cantidad de pan es la justa para que acompañe pero sin que sobre. La cocina (sabor, presentación..) de los mismos es muy correcta y apetecible a la vista.

Quizás uno dulce hubiera sido un buen complemento para cerrar una cena de pinchos, que está siendo cada vez más frecuente en las salidas nocturnas por motivos de precio, de rapidez, y de no llenar demasiado, para luego seguir y tomar una copa.
Hubo cafés y alguna opción más que no tomé.

Sería más correcto un entorno de 8 (por lo especial del sótano) y una comida de 6, pero vaya lo uno por lo otro.

Buscabamos algo para picar,antes de subir al AVE y no queriamos algo muy formal despues de un contundente desayuno...El tema de los pinchos parecía una buena alternativa,pero incluimos alguna ración ya que todos llevan pan y tenemos una celiaca.
Pedimos la carta de vinos y en el apartado de blancos "4" referencias de las cuales 3 Txacolis,pero subidisimos de precio.Copa -mediana- de verdejo (El perro verde)(3,5) y Caña Estrella Damm (2,8);como curiosidad no existe la posibilidad de alguna marca en botella de tercio.2 PINCHOS (1,95)sin mayor interes y lo que debería ser una ración de jamón se quedo difuminada en escasamente media y un pan con tomate(15),al igual que una escasa de Sardina marinada (6)..
Esta parece ser una franqucia de pseudo-restaurante de cierto nivel..y ya se sabe.

Hablo muy, muy poquito español y entonces escribo solo in ingles. Por favor, no dime "¿Porque no escribes in español?"

SEE FULL REVIEW AND PICTURES AT http://www.restaurantcritic.eu/the-reviews/spain/orio-sagardi


Overall rating: 7/10


Orio and Sagardi are basically the same restaurants with different names. Same owner, same food with just a few different pintxos. Both restaurants also offer “proper” restaurant food, but I haven’t tried it in either place. I’ve been to these two restaurants eight times in total.
Pintxos is a type of tapas typical of The Basque Country. It’s a piece of baguette with something on top. What I’ve had in these two restaurants has actually been better than most of the pintxos I had in San Sebastián.

The concept is simple: You ask for a plate, take the pintxos from the counter yourself and then keep the toothpicks from the pintxos, which the waiter will count in the end. All pintxos are at the time of writing €1.95 each, but over the course of the last year I have seen the prices rise from either €1.70 or €1.80 to the current €1.95 (meaning an increase of either 8 % or 13 %). But then the Spanish VAT also went up from 8 % to 10 % for restaurants in this period. A soda was €2.50, which might not seem like much, but certain other places only charge €1.50, so that’s 67 % more expensive. A friend of mine ordered a glass of red wine, which was €2.60. These prices don’t really bother me as I’m used to the prices in Denmark, but it might bother Spaniards.
The pintxos are refreshing, well-made and appetising. That’s the reason I’ve come back so many times. The main focus is sea food and cheese. That’s unfortunately also the problem with the food. Too many pintxos contain either anchovies or cheese.
Some of my favourites are a tartlet with a filling of apple purée with soft cheese on top, a baguette with creamy crabmeat and mozzarella on top, a baguette with a thick slice of blue cheese and a thick intense tomato sauce on top, as well as a sweet one similar to a cheese cake covered in a raspberry syrup on a piece of baguette.

I’m not sure if it happens every day, but often the waiters also bring round trays with freshly made pintxos like croquettes with mushroom cream, or croquettes with ham and cheese, or hake.
Every time I’ve been here, the food has been equally good. That’s unfortunately the other problem here: The pintxos never change. Some of my pictures are from 2009, and I could see that I ate exactly the same ones then as I did in late 2012.
Nevertheless, this is all in all a very pleasant restaurant if you want something easy, light and refreshing and don’t want to endure a long menu (or don’t want to wait for it), and you can eat as much as you like (I usually eat around 7 or 8). To Spanish standards the prices are not exactly cheap, as a small plate of tapas is often €1 to €3 in Valencia, but the quality of the food definitely justifies the price.

  • Pinchos

  • Bar

  • Pinchos

Estas fallas hemos pasado varias veces por la puerta, y como está tan céntrico y es una buena opción para comer rápido, pues casi no puedes ni entrar.
Un miércoles después de la mascletà fuimos rápidamente y conseguimos coger sitio, pero empezó a llenarse de tal manera que nunca lo había visto así.
Queríamos tomar algo rápido y en un momento nos pusimos moraos a pintxos. En esta ocasión había mucha variedad y continuamente salían pintxos calientes.
Para estas ocasiones nos gusta el rollo y suele estar todo bueno, pero sigo pensando que especialmente la cerveza está pasadita de precio, ya que son dobles de Estrella Damm a 2,50 euros. Los pintxos son a 1,80 euros la unidad, que aquellos que están más elaborados parece que esté justificado, pero los que consisten en una rebanada de pan con un trocito de chistorra...

Hemos estado en varias ocasiones en esta especie de taberna vasca, ya que cuenta con una ubicación muy céntrica, y es ideal para picar algo rápido. Es un local muy grande con varios espacios. Nada más entrar hay unas mesas largas con banquetas junto a la barra llena de pintxos típicos de la gastronomía vasca. En la planta baja, al fondo, hay más mesas para cenar a la carta y un piso superior bastante amplio que por ahora siempre lo he visto cerrado al subir a los servicios. Me limitaré a opinar únicamente de la zona de pintxos ya que es la única que conozco. Es un local bastante nuevo en Valencia, creo que abrió en febrero de este año, y sin embargo siempre lo he visto a tope de gente que entra y sale en busca de unos pintxos. Funciona como siempre, vas cogiendo pintxos de la barrra y a la hora de pagar... recuento de palillos. Cada pintxo son 1,80 euros y cada doble 2,50 euros, por lo que fácilmente puedes cenar por 12 euros por persona en adelante, según el hambre que haya... Como opción de comida rápida está bastante bien, pero tengo que destacar la notable diferencia del fin de semana y un día cualquiera. El fin de semana el local se llena de exploradores de pintxos sumergidos en un torrente fluido de visitantes que se van renovando constantemente. De esta forma, los pintxos también fluyen y se renuevan, facilitando al comensal probar pintxos más variados, recién hechos y calentitos. Entre semana, tienes que conformarte con lo que hay en barra, que a menudo ha tenido el tiempo suficiente para resultar "un pintxo reseco". Creo que es un detalle importante a mejorar. Por lo demás, el local está muy logrado con una decoración típica de taberna vasca que a mi me resulta muy agradable.

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