Restaurante La Corte de Pelayo en Oviedo
  

Restaurante La Corte de Pelayo

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Datos de La Corte de Pelayo
Precio Medio:
25 €
Valoración Media:
7.7 10
Servicio del vino:
7.8 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Asturiana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 20,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


4 Opiniones de La Corte de Pelayo

Cena familiar y con amigos en este restaurante del centro de Oviedo. De los más transitados y conocidos de la ciudad. Éramos una mesa grande y pedimos unos entrantes (pulpo buenísimo, chipirones afogaos muy buenos, ensalada de tataki buena, croquetas de jamón ibérico 5 JOTAS buenísimas, ...). De segundo, su famoso CACHOPO PELAYO (excelente, merece la pena ir a probarlo y se lo recomiendo a todo el mundo) y pescados (todos frescos y de muy buena calidad). Postres a compartir muy ricos, un poco de todo. A destacar su tarta de queso (quizá la mejor que he probado).
Excelente carta de vinos con más de 400 referencias y con lo mejor de cada D.O. Precios de vinos muy buenos, sin pasarse. Probamos Victorino de Teso la Monja (Espectacular) y Le Domaine de Abadía Retuerta (Buen vino). Acompañamos el postre con un fabuloso Jorge Ordoñez nº2.
El servicio del vino bueno con copas muy buenas.
La Zona de abajo, que es café-taberna tiene una de las mejores cartas de vinos por copas que he visto en España, por no decir, la mejor.

Coincido con el compañero Nacho en lo que comenta del local y de las raciones; parece que es punto de encuentro de grupos de trabajo para comer/cenar. En nuestro caso 14 comensales, puestos en el piso alto y mirando a la plaza, con mesa en rectángulo y primeros al centro y segundos a elegir entre carne y pescado.

Mesa bien vestida aunque copas y cubiertos nada destacables, servicio muy tipo grupo. Vino del menú pactado: Cune blanco y un terrible Sabiyano crianza 2011 con botellas traídas ya decorchadas y que se llevaron las que estaban sin empezar, agua Solan de Cabres. Al menos en el aperitivo de entrada un buen vermut tinto Yzaguirre, muy agradable. Buen pan y aceiteras rellenables (sin comentarios).

Al centro y en amplias raciones:
. jamón serrano: aceptable, pues fue de lo poco que no sobró.
. tataki de atún: bien realizado y servido.
. croqueta de pulpo: no conseguimos encontrarle sabor a pulpo y sobraron más de la mitad.
. crujiente de foie: fatal, hacía tiempo que no veía algo tan mal hecho; sobró casi todo.

A elegir:
. merluza a la sidra: amplia ración de una merluza pasada de tiempo de cocción.
. solomillo al foie: buena pieza con foie en plan sombrero, dando un conjunto correcto.

Postre (varias opciones):
. arroz con leche: correcto sin más.

Propuesta de chupitos: los más interesantes fueron orujo blanco (El Afilador) y en PX (Real Tesoro). Cafés muy flojos, a demanda, tipo desayuno.

En la mesa cercana cenaron algo muy interesante: cachopo Pelayo, habiéndose llevado el premio de 2014 con el titulado "El Origen" de 1947 con ternera asturiana seleccionada, jamón ibérico de Guijuelo, queso de oveja asturiana, lacon, pimientos del piquillo y espárragos, todo ello con jugo de conejo y pitu.
¡¡Por favor que me cambien de mesa!!

Fuimos a cenar. Buen ambiente. Servicio rapido. Eramos cuatro. Escogimos platos de carta. Compensados, buena materia prima en tres entrantes, un plato principal de carne, postre y, buena idea dados los precios excesivos del vino que hoy son comunes en todos los restaurantes, crianza de Ribera muy bueno (pago de carraovejas). Tienen un importante surtido de botellas. Terminamos con un extraordinario gin tonic. Todo por 30 cada uno.

en este restaurante, enclavado casi en el mismo centro de la ciudad, me dió la impresión primaban las cantidades sobre la elaboración, hasta el punto de resultar un poco desmedidas.
Decoración algo recargada y de estilo difícil de definir,alternan las fotos de famosos con cuadros de Don Pelayo, con referencias de prensa, con botellas de vino y licor,...
De entrantes compartimos chopos y rabas rebozados, croquetas de jamón, piruletas de bacalao y langostino en tempura con salsa de soja y unas cucharillas de las que no recuerdo con exactitud la composición.
De segundos tuvimos 4 opciones a elegir: merluza a la sidra, bacalao a la parrilla, cordero asado y solomillo. Buen producto en cantidades industriales, ídem las guarniciones.
De postres un variado con abundancia del bizcocho.
Carta de vinos sólo pasable, sin referencia de añadas y copas algos bastas, las cambiaron sin problema con cada 1 de los 3 vinos que bebimos. Como íbamos a menú cerrado ofrecieron el vino del mismo, un Rioja del año que cambiamos por otro. Precios sin pasarse.
Un único camarero lidiaba sin problema con las 2 mesas que estaban ocupadas, un hombre serio pero muy competente y con su punto de ironía simpática.
Pan de un solo tipo, menaje corriente.
Lo dicho, cantidad por delante de elaboración.

  • Merluza a la sidra

  • El cordero

  • Bacalao a la parrilla

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